Plantaciones de caña, paja y tuna buscan revitalizar oasis de San Pedro de Atacama

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Fundación Pangea con el Fondo de Innovación Social UCN adjudicado inicia cultivos que rescatan la materialidad local y los oficios ancestrales, privilegiando la arquitectura vernácula. Todo en la comuna de San Pedro de Atacama en la Región de Antofagasta.

La economía actual en San Pedro de Atacama, se basa mayoritariamente en hotelería y espacios turísticos, que ha ido dejando de lado cada vez más el cultivo de la tierra, lo que podría hacer peligrar su calidad de oasis. Así nace la idea “Cultivar para Construir” de los arquitectos Marcela Serrano y Santiago Naudón (Pangea Fundación), quienes proyectan rescatar el patrimonio constructivo, con materiales locales y reutilizando técnicas ancestrales.

Desde el Ayllu de Larache, ya comienzan a regenerar la agricultura y aumentar la vegetación, con materiales tradicionales que aportan con la identidad constructiva del lugar. Se buscará cultivar la tuna, que es el aditivo y da mayor trabajabilidad para las casas de barro; el trigo para la estructura del barro y la aislación; y caña que se ocupa para los cielos y todo tipo de construcciones. Así mismo, plantar Alfalfa para alimentar los caballos y obtener el guano, que sirve para para soportar el invierno y la lluvia en los techos de barro.

“Hoy en día las construcciones deben ser sostenibles, sustentables y ecológicas, destacando lo vernáculo. Cada lugar tiene ciertos materiales y climas, a los que uno tiene que responder en el diseño y en la construcción. No hay mejor manera que mirar como se hacía antiguamente, con materiales locales y enalteciendo a los ancestros. Hoy estamos rescatando la técnica y patrimonio intangible, para hacer los espacios habitables y revitalizar las economías locales” aseguró Santiago Naudón.

Además, pretende ser un espacio de capacitación constante, para saber cómo construir y valorar la riqueza de su tierra, de la mano de Talleres de preparación de terrenos, arquitectura natural, agricultura y construcción para enseñar oficios y técnicas constructivas, que se han ido perdiendo por la industrialización y el prefabricado.

Vía: Revista Tierra Culta