Triple Hélice inicia proyecto que busca consolidar procesos de Innovación Social en la Región de Antofagasta

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15 núcleos  potenciales se incubaron durante la primera etapa de este Fondo de Innovación para la Competitividad Regional  que promovió la innovación social y los proyectos colaborativos, financiados a través de el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC – R)

Con  la conformación de los equipos de terreno y la salida a comunas para definir nuevos núcleos de innovación social y de desarrollo productivo de la Región de Antofagasta, se inició la segunda etapa  del  proyecto para el Fondo de Innovación y  Competitividad  Consolidación Modelo Multihélice de Innovación de la Universidad Católica del Norte. La iniciativa, a partir del cual se busca consolidar en la región de Antofagasta  es un  modelo que facilita  y estimula  la expansión de talentos regionales e ideas innovativas para alcanzar respuestas a la Estrategia Regional de Innovación en un proceso de complementación  y cooperación entre multiactores regionales.

Esta segunda etapa del proyecto la Universidad Católica del Norte, busca  consolidar núcleos de desarrollo en innovación social y hacer converger iniciativas conjuntas  multisectoriales en relación a temas de desarrollo planteadas en la Estrategia Regional de Desarrollo y en la Estrategia de Innovación como son: Habitabilidad, energía sustentable; recursos hídricos y turismo de intereses especiales.

Respecto a la multihélice de Innovación  este novedoso instrumento  para abordar el bienestar y el mejoramiento y el desarrollo armónico del territorio, se está utilizando a partir de la lógica de un trabajo articulado en red  colaborativa para el desarrollo de proyectos con carácter eminentemente social productivo.

El Director del Proyecto FIC, Emilio Ricci, señala que Triple Hélice   es un modelo virtuoso metodológico que da sustento al proyecto FIC de Multihelice,  en el  que convergen la academia, la empresa, los gobiernos y la comunidad  con el fin de la  generación y reconocimiento del otro y de sus experticias; en donde las instituciones  estratégicas empresa, universidades, Gobierno y comunidad participan en  función de los elementos propios que cada uno tiene.

Respecto al rol de la universidad en este proceso de fomento a la innovación Social,  Ricci explica que la academia se integra en los procesos de desarrollo social en función de su rol de promoción de la investigación y específicamente a  partir de la investigación aplicada. “Esta es una real oportunidad para la academia, que representa una oportunidad real de generar procesos de diálogo  con la sociedad y establecer cooperaciones entre actores para el logro de objetivos  de innovación compartidos”, señaló.

Innovación Social en la Realidad Local

Desde 2013  cuando inicia este proyecto ha existido una diversificación y un acceso a este enfoque de desarrollo en el cual la Universidad ha apoyado iniciativas sociales que buscan el bienestar social  y en dar proyección a esos proyectos garantizándoles acceso a recursos de inversión inicial y de apoyo y proyección a partir de una proyección local, nacional e internacional.

La realidad local, según expresa Ricci antes de este proyecto mostraba brechas significativas de desarrollo de capital humano; falta de diálogos, de redes de cooperación, vinculadas a procesos innovativos, bajos de niveles de confianza y baja densidad en las relaciones entre instituciones.

No obstante indica Ricci la principal constatación para la ocurrencia de las redes de innovación social,  es la falta una participación real comunitaria y de organizaciones sociales y civiles. Ricci, explica que contribuir al desarrollo de la cultura de la innovación social,  pasa, necesariamente,  por acrecentar la participación de la comunidad durante las etapas de diseño, planificación  ejecución y seguimiento. No obstante,  indica,  este  un proceso paulatino  que se fortalecerá y engrandecerá cuando la innovación o el emprendimiento sea un logro colectivo.